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Trump y el regreso del imperialismo: Venezuela como laboratorio de una nueva política de fuerza

INTRODUCCIÓN
Muy buenas amigos y amigas de Charlas del Siglo XXI, soy Miguel Franco y os traigo, una semana más, las claves imprescindibles para entender la actualidad.
Esta semana está marcada por la ofensiva internacional de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump, con Venezuela como epicentro de una escalada sin precedentes. Los bombardeos en Caracas, la captura y traslado a prisión de Nicolás Maduro y el vacío de poder posterior han reabierto el debate sobre la soberanía, el intervencionismo y el regreso de una lógica imperial que muchos creían superada. Lo ocurrido no solo sacude a América Latina, sino que tiene implicaciones directas en el equilibrio global.
Pero Venezuela no es un caso aislado. La incautación de buques petroleros rusos, las amenazas a países como México y Colombia y las renovadas intenciones de Estados Unidos sobre Groenlandia dibujan un patrón común: una política exterior basada en la fuerza y la presión directa. Hoy analizamos qué está pasando, por qué está ocurriendo y qué consecuencias puede tener para el mundo en este inicio de 2026.
Además, como siempre, te ofrecemos un repaso a otras noticias relevantes para que no se te escape nada en una semana cargada de acontecimientos políticos y sociales de máxima intensidad.
NOTICIAS
Trump y el regreso del imperialismo: Venezuela como laboratorio de una nueva política de fuerza
De las urnas al exilio: el largo prólogo venezolano
Las elecciones presidenciales venezolanas de 2024 marcaron un punto de inflexión. Denuncias de fraude, exclusión de candidatos y falta de observación internacional desembocaron en un resultado ampliamente cuestionado fuera del país. Estados Unidos y varios aliados no reconocieron la legitimidad del proceso, mientras el chavismo cerraba filas en torno a Nicolás Maduro.
La salida al exilio de María Corina Machado y Edmundo González simbolizó la derrota política de la oposición dentro de Venezuela. Desde el exterior, ambos se convirtieron en referentes internacionales, especialmente Machado, cuyo reconocimiento con el Premio Nobel de la Paz reforzó la narrativa de resistencia democrática frente a un régimen autoritario.
En paralelo, Washington endureció sanciones y retomó una retórica de confrontación directa. Incautaciones de buques petroleros venezolanos, acusaciones de narcotráfico contra altos cargos y una presión diplomática constante prepararon el terreno para una escalada mayor. Venezuela dejó de ser solo una crisis humanitaria para convertirse en un caso estratégico.

Una escalada sin precedentes entre Caracas y Washington
Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela no surgieron de la nada. Durante 2025, ambos países protagonizaron una cadena de incidentes diplomáticos y económicos que deterioraron cualquier vía de diálogo. Caracas denunció sabotajes, bloqueos encubiertos y una “guerra económica”, mientras Washington acusaba al régimen de proteger redes criminales internacionales.
El discurso de Donald Trump fue especialmente agresivo. Desde su regreso al poder, presentó a Venezuela como ejemplo de Estado fallido que amenaza la estabilidad regional. Bajo ese marco, la intervención dejó de plantearse como una opción excepcional para convertirse en una posibilidad abierta y, según la Casa Blanca, necesaria.
Este clima de confrontación normalizó la idea de una acción directa. Cuando llegó el ataque, parte de la opinión pública internacional ya había sido preparada para interpretarlo no como una invasión clásica, sino como una operación de “seguridad hemisférica”, un concepto deliberadamente ambiguo.

3 de enero: el día que Caracas tembló
El 3 de enero de 2026, Caracas despertó bajo las explosiones. Bombardeos selectivos alcanzaron instalaciones militares y de inteligencia, en una operación que Estados Unidos definió como limitada y precisa. El objetivo, según Washington, era desarticular la cúpula del régimen y evitar una guerra prolongada.
Horas después, Donald Trump anunció la captura de Nicolás Maduro. El presidente venezolano fue trasladado a Estados Unidos, puesto a disposición judicial y encarcelado bajo cargos de narcotráfico y terrorismo. Las imágenes recorrieron el mundo y evocaron otros episodios de intervencionismo estadounidense en América Latina.
Mientras tanto, Delcy Rodríguez apareció en Moscú buscando apoyo político. Rusia condenó la operación como un secuestro ilegal y una violación del derecho internacional. El conflicto venezolano adquiría así una dimensión global, conectándose con la rivalidad entre grandes potencias.

El día después: vacío de poder y transición vigilada
Tras la detención de Maduro, Venezuela entró en una fase de profunda incertidumbre. Una junta cívico-militar provisional asumió el control del Estado, prometiendo estabilidad y un proceso de transición. Estados Unidos reconoció rápidamente a esta autoridad, condicionando su respaldo a reformas políticas y elecciones supervisadas.
La ausencia de María Corina Machado y Edmundo González en el poder generó tensiones dentro de la oposición. Washington evitó imponer líderes exiliados para no reforzar la imagen de un gobierno tutelado desde el exterior, optando por una transición gradual y controlada.
Pese a ello, la influencia estadounidense es evidente: control de activos, asesoramiento político y presión económica. Venezuela se convierte en un experimento de cambio de régimen del siglo XXI, donde la soberanía queda subordinada a una lógica de estabilización dirigida desde fuera.

El mundo responde: apoyos, condenas y ambigüedades
Las reacciones internacionales evidenciaron una fractura profunda. La Unión Europea pidió moderación y respeto al derecho internacional, mientras líderes como Emmanuel Macron alertaron del peligro de un “nuevo imperialismo” que erosiona alianzas históricas. La OTAN evitó implicarse directamente, marcando distancias.
En América Latina, la división fue clara. Algunos gobiernos respaldaron la intervención como una salida al autoritarismo venezolano, mientras otros la condenaron como una agresión inadmisible. La ONU convocó reuniones de emergencia, pero quedaron bloqueadas por el enfrentamiento entre Estados Unidos, Rusia y China.
Precisamente Moscú y Pekín denunciaron el precedente que supone la captura de un jefe de Estado. Cuba y Corea del Norte reforzaron su discurso antiestadounidense, interpretando lo ocurrido como una advertencia directa a cualquier régimen que desafíe a Washington.

Más allá de Caracas: petroleros, amenazas y presión regional
La ofensiva estadounidense no se limitó a Venezuela. En los días siguientes, Estados Unidos incautó buques petroleros rusos acusados de violar sanciones internacionales. Rusia respondió escoltando cargueros con buques de guerra, elevando la tensión en aguas internacionales.
Al mismo tiempo, Trump lanzó advertencias explícitas a Colombia y México, exigiendo mayor cooperación en migración, narcotráfico y seguridad. Organizaciones internacionales alertaron de que estas amenazas refuerzan una política de intimidación hacia países considerados estratégicos.
El mensaje fue claro: la acción en Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una doctrina más amplia basada en la fuerza y la disuasión. Estados Unidos parece dispuesto a usar su poder sin complejos para imponer su agenda regional y global.

Groenlandia: el imperialismo también mira al Ártico
La lógica expansiva no se limita a América Latina. Trump reactivó su intención de que Estados Unidos se haga con Groenlandia, un territorio clave por sus recursos naturales y su posición estratégica en el Ártico. El deshielo ha multiplicado su valor geopolítico.
Dinamarca rechazó de forma contundente cualquier cesión, mientras la Unión Europea estudia posibles represalias ante un aumento de la presión estadounidense. Desde Groenlandia, sus autoridades defendieron el derecho a decidir y rechazaron ser tratadas como un activo negociable.
La paradoja es evidente: ¿por qué amenazar un territorio vinculado a la OTAN? Para muchos analistas, la respuesta está en una visión imperial clásica, donde incluso los aliados pueden ser sacrificados si los intereses estratégicos lo justifican.

¿Qué podemos esperar de este año?
Los acontecimientos de enero de 2026 apuntan a un cambio profundo en el orden internacional. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, parece abrazar abiertamente una política de poder duro, dejando en segundo plano el multilateralismo y las normas que han regido las relaciones internacionales en las últimas décadas.
Venezuela se convierte en el símbolo de esta nueva etapa: un país intervenido en nombre de la democracia, pero también de intereses estratégicos. Lo ocurrido plantea preguntas incómodas sobre soberanía, legalidad y precedentes peligrosos para otros Estados.
Si esta tendencia continúa, 2026 podría ser recordado como el año en que el imperialismo dejó de ser un concepto histórico para volver al centro del debate político global. La incógnita no es si habrá más conflictos, sino dónde y con qué consecuencias.

Titulares rápidos que debes leer para comprender la semana
Guardiola propondrá a Vox entrar en el Gobierno y negociará la Mesa de la Asamblea
María Guardiola, presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, anunciará la próxima semana a Vox su propuesta para que entre en el Gobierno regional tras la victoria del PP sin mayoría absoluta en las autonómicas. La negociación incluirá también el reparto de la Mesa de la Asamblea y acuerdos sobre presupuestos y prioridades políticas. Vox, clave para la investidura, esperará a conocer la oferta formal antes de fijar posición. Sin su apoyo o abstención, el PP no podría sacar adelante la investidura ni garantizar la gobernabilidad.
El partido del agitador 'Alvise' Pérez se presenta a las elecciones en Aragón
El agitador político y eurodiputado Luis “Alvise” Pérez ha registrado por sorpresa la candidatura de su partido Se Acabó la Fiesta (SALF) a las elecciones autonómicas de Aragón del 8 de febrero, apareciendo en el Boletín Oficial de Aragón sin previo aviso y presentando listas en las tres provincias, con Cristina Falcón Aldana como cabeza de lista por Zaragoza. Su aparición inesperada busca condicionar el reparto de votos, especialmente perjudicando a las formaciones de izquierdas al fragmentar su espacio electoral, aunque también puede influir en PP y Vox, y altera el panorama político de la campaña autonómica.
El Gobierno propone subir el Salario Mínimo un 3,1% en 2026
El Gobierno ha propuesto a sindicatos y empresarios subir el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1% en 2026, lo que elevaría la cuantía de 1.184 € a 1.221 € brutos al mes en 14 pagas (37 € más) con efecto desde el 1 de enero, y ha acordado con Hacienda que esta renta siga sin tributar en el IRPF para sus perceptores. La medida, menos ambiciosa que las reclamaciones de los sindicatos y por encima de la propuesta inicial de la patronal, será aprobada en el Consejo de Ministros próximamente y ahora se somete al análisis de los agentes sociales.
Acuerdo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal por las víctimas de abusos sexuales
El Gobierno y la Iglesia católica han cerrado un acuerdo para crear una nueva vía de reparación para las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico cuyas causas ya no pueden seguirse judicialmente, mediante un sistema mixto en el que el Defensor del Pueblo valorará los casos y propondrá reparaciones que pueden ser económicas, simbólicas o de otro tipo, y la Iglesia asumirá el pago de las indemnizaciones, cumpliendo así con recomendaciones de reconocimiento y reparación tras décadas de dolor e impunidad.
REDES SOCIALES
El Conformity Gate de Stranger Things: ¿Existe un final secreto?

Si en los últimos días has estado refrescando la página de Netflix esperando un episodio sorpresa, no estás solo. Tras el gran final de la serie el pasado 1 de enero, internet se ha visto inundado por una teoría conspiranoica que se ha vuelto viral: el Conformity Gate.
¿En qué consistía la teoría? Muchos fans estaban convencidos de que el final oficial era una ilusión creada por Vecna. ¿Sus pruebas? Las misteriosas togas naranjas, la desaparición de cicatrices en los protagonistas y cambios de color extraños en la escena final. Según esta hipótesis, el 7 de enero Netflix lanzaría el "verdadero" desenlace donde el mal ganaba.
La expectación fue tal que la web de Netflix llegó a sufrir caídas, pero no hay capítulo secreto. Todo ha resultado ser un troleo de internet convertido en meme que se nos ha ido de las manos.
Aunque la imaginación de los fans es digna de un guion de Hollywood, de momento nos quedamos con el cierre oficial de estas cinco temporadas. ¡Es hora de aceptar que la batalla ha terminado!
MÚSICA
Del “Upside Down” a tus cascos: El fenómeno DJO y por qué no puedes dejar de escucharlo

Si esta semana sientes que el mundo va demasiado rápido entre noticias de geopolítica y cambios de gobierno, la solución tiene nombre artístico: Djo.
Seguramente su cara te suene (es Joe Keery, el carismático Steve Harrington en Stranger Things), pero lo que ha logrado con "End of Beginning" va mucho más allá de ser "el actor que hace música". Se ha convertido en el tema del inicio de año, de aquellos que añoramos lugares en los que nunca hemos estado.
Lo más curioso es que la canción no es nueva (se lanzó originalmente en 2022 dentro del álbum DECIDE). Ha tardado casi dos años en explotar orgánicamente. Joe Keery escribe, compone y produce gran parte de sus temas. No es un producto de estudio; es un melómano que, por casualidad, también sabe actuar.
Como siempre, cerramos con música: te dejamos una selección con los 3 mejores canciones de la semana, tres estilos diferentes para que elijas tu favorito. (Haz clic en la imagen para escucharlos).
End of Beginning - Djo | TENTACION - Ralphie Choo | Casa In Fiamme - Mr.Rain |



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